La Triple N (+c)


NEO porque suena asi como que de moda

NOVELA porque a la gente le encanta las historias

NEGRA porque si no te ries te queda solo llorar

chapina, ni mas ni menos

Como que nunca llegó la primavera este año - 27

Bueno, solo en casa, para decirlo así. Durante la breve pero memorable estancia de Don Gramajo, Marco había entendido el mensaje: si tiras un pedo, el boss lo sabe de inmediato. Y no por la gorrilla, quien nunca estaba por aquí de hecho. Seguro que ahora estaba emborrachándose saber con qué cómplices en una sórdida cantina de los alrededores. Marco escrutó el cielo, a ver si no paseaba por allí un satélite con un anuncio avisando que “Las Lomas del Norte lo están observando”. Se río el detective, amarrillo. La tenia fácil Don Gramajo, conocía el lugar mejor que nadie, quizás había nacido aquí. Y con la fortuna que poseía, solo tenía que esperar que le lleguen los informantes. Sin olvidar que por ser cuelludo beneficiaba seguramente del apoyo de cuates suyos en la policía o saber dónde. Sin embargo, si efectivamente lo sabía todo, sospechaba quien había asesinado a su esposa y su administrador. Entonces ¿para qué contrató un investigador privado? ¿Para molestar precisamente sus amigos del Ministerio por cuentas pendientes del siglo pasado? ¿No lo absolvieron de una multa por exceso de velocidad? Quizás para protegerse, por si el asesino o los asesinos se pusieran a la defensiva: matan al detective indiscreto, y se salva el finquero. Hablando de se salva el finquero, tal vez era parte de los que no tienen la consciencia tranquilla con su pasado. Mejor pongo mi proprio detective, sigo a donde van sus investigaciones, agarró al criminal pero sin que vayan a meter la nariz en asuntos míos poco respetables. ¿Dónde estaba Gramajo cuando hubo la represión en la región de Senahú? A ver que dice mañana El Diplomático sobre esa cuestión… Otra hipótesis en cuanto a porque el finquero contrató a un investigador: ¿Culpabilizaba por una razón u otra sobre la muerte de su esposa? ¿Había una tercera pista? ¿Una cuarta…?
- ¡Alto, veo gatos aparejados! pensó Marco.


Cabal el celular le interrumpió su gran reflexión: número desconocido. Seguramente era El Diplomático: Efectivamente era él, directo al grano como siempre:
- Vos me pediste informaciones ya debidamente investigadas por la Comisión de Esclarecimiento Histórico, solo es cuestión cruzarlas y leer entre las líneas, se jactó.
- ¡Qué bien! ¡Dale, Sherlock!
- Entonces, la finca las Lomas del Norte, masacre del 18 de junio de 1982, se estima más o menos trescientos personas asesinadas, k’ekchies, de 0 a 76 años de edad, ningún sobreviviente. Responsable de la acción: el Ejército. Motivo: apoyaban a la guerrilla con comida y buzones. ¿Me escuchas?
- Si, si, te escucho, respondió Marco, con la garganta seca. Aquí estoy, estaba pensando, donde ocurrió esa gran mierda…
- Bueno, entonces, en el papel principal de jefe de tropa, el capitán Alejandro Flores Batz, y en el papel del soplón…
- ¿Un soplón? le cortó Marco.
- Hubo muchos en aquel tiempo, más o menos el mismo teatro, con el soplón con pasamontañas para que no lo reconozcan los demás, y él designando los cómplices o supuestos cómplices de la subversión.
- ¿Por qué supuestos?
- Porque como en toda guerra, se aprovecharon para quitarle su terreno al vecino, su cooperativa, su esposa, comerse el mandado ¿Ya sabes, no? Pero déjame terminar. Al principio, mataron a cada tipo que denunciaba el soplón y luego exterminaron a toda esa gente, sus animales, pusieron fuego a sus casas y sus cosechas. La pacificación total, pues. Ahora, escucha bien eso: el soplón no era un verdadero soplón, digamos del mismo pueblo, sino otro militar, o más bien ex militar que estuvo en la misma promoción que Alejandro Flores Batz y se llamaba, bueno sigue llamándose José Luis Gramajo López.
- Tiene un amigo oficial quien opera en la región, se pone de acuerdo con él para limpiar su finca de toda influencia de la guerrilla, casi treinta años después su esposa mete la nariz en el asunto y lo pone en peligro, entonces la mata ¿así de fácil?
- Pues, si, así de fácil, salvo que…
- ¿Salvo que?
- Salvo que te olvidas que tenia cómplice…
- ¿Ese capitán, dices tú? El también hubiera podido arralarse con las investigaciones de la Señora de Gramajo, claro.
- Sobre todo si de capitán hace años y años te convertiste hoy en un copetón…
- ¿Cómo así?
- Nada menos que el Subdirector de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC), compadre.


Por el sexto sentido que tienen los verdaderos detectives, se le vino a Marco la imagen de la pareja de anónimos con caras y maneras de polacos que choteándolo en Senahú.
- Ok, entonces podría ser uno de los dos, o los dos, ok.
- Yo encuentro la información, tú la analizas, papito. Ahora, los dos tipos del INTA, el ingeniero y su asistente, parece que si tomaron fotos después de la salida de los militares.
- ¿Les encontraste? pregunto Marco.
- ¿El fin de semana? Claro, fíjate que estaban los dos midiendo un robalo que acababan… Olvídale, papi, se murieron los dos en una caída de helicóptero en Huehuetenango uno meses después. Nada que ver con nuestro asunto, parece. Ahora, si, deben encontrarse esas fotos en los archivos de la finada INTA pero saber donde, suspiro El Diplomático.
- ¿Las tiene escondido…? iba a preguntar Marco.
- ¿El enemigo? cuestionó El Diplomático burlón. El enemigo no es ni menos ni más que el gran desorden que tienen ahí, se necesitaría años de trabajo y un fuerte apoyo financiero internacional para lograrlo, así que olvídalo, mejor. Mira, tango que irme, si tengo más, te llamo.
Marco agradeció una vez más al informante por su excelente trabajo antes de colgar.
-  A ver cuando nos juntamos para un billar, pensó.
El aire se volvía irrespirable. Marco sabía que tendría en un momento u otro, por las necesidades de la investigación, que presentarse en el pueblo, donde estaba el otro pueblo antes. Pero lo peor de todo era imaginarse su próxima conversación cara a cara con Don Gramajo, ex encapuchado y genocidio. Agarro el 4x4 para irse a dar una vuelta, a cambiarse las ideas, si es que fuera posible.

Por el tiempo árido, la ruta de terracería hacia mucho polvo. Se dio cuenta Marco, un poco más arriba de la entrada de la granja de Don Oscar, cuando vio en el retrovisor una nube blanca acercándose a alta velocidad. Para no entrar en una carrera estúpida, decidió dejar pasar el otro vehículo, esperando que despeje el humo de tierra y arena. Apenas retrogradó para la segunda, escucho unos ruidos secos, la sangre, su sangre volaba por todos lados, ya no sentía sus manos, sus brazos, apagó el motor, intentó quitarse el cinturón de seguridad pero una bala había aplastado el broche.
- El cinturón me salvó la vida, sino esa mierda me cruzaba el páncreas, el hígado, el estomago, agradecemos a la recomendación de la Policía de Tránsito, pensó Marco, sarcástico.
Finalmente, logró salir del carro, llamar a los bomberos, juntar documentación y pasta que tenía en el bolso atrás de su pantalón, ensangrentados por un proyectil que se fue a meter en su santisisimo culo, la nalga derecha más precisamente, dio una mirada a las heridas en los brazos, no le gustó ver que se había ido un pedazo de hueso porque le importaba mucho la idea quedar entero, sea lo que sea, antes de decidir que tenía tiempo antes de la llegada de saber quien llegaría, entonces se acostó en la orilla de la carretera para dar la pálida tranquilamente. Estaba el riesgo que regresen para darle el tiro de gracia pero ya era demasiado tarde para cranear tanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario