La Triple N (+c)


NEO porque suena asi como que de moda

NOVELA porque a la gente le encanta las historias

NEGRA porque si no te ries te queda solo llorar

chapina, ni mas ni menos

Como que nunca llegó la primavera este año - 8


“Mejor no te metes, shute de mierda, sino…” decía el mensaje que encontró cuando llegó mojado al hotel. Una página de cuaderno escolar con cuadros grandes doblada en cuatro que le entregó el recepcionista.
- ¿Quien lo dejó? lo preguntó Marco.
- Un patojo, un niño más bien, respondió, encogiendo los hombros.
Por supuesto, pensó Marco. Es tan fácil en un país con tanta miseria: shhtt, vos, güiro, te regalo cinco loros si vas a dejar eso al señor del hotel, allá a la esquina. Y el patojito corriendo, feliz, con el mensaje de la muerte en la mano. Que mierda, papito, que mierda, te lo digo. De deprimido, Marco empezaba a sentir cólera. Donde estaba TripleH? La llamó en su celular. Tenía voz del tipo que la llamada despertó. Estaba en su habitación a veinte pasos de donde se encontraba Marco:
- ¡Tengo que calmarme rápido! TripleH acercándose, efectivamente con cara de sueño, le propuso que se sienten en un pequeño salón a parte, al fondo del corredor.

Pidieron algo de tomar: una chela para la gorrilla y un licuado de zapote para el falso arquitecto. Tiró el mensaje en la mesa. Lo agarró TripleH, le dio un vistazo y lo devolvió a Marco:
- ¡Puta madre! Acabamos llegar ¿cómo puede ser?
Parecía sincera su reacción. Sin embargo, Marco ya no confiaba por nada en este señor:
- Saber, saber… ¿Quien sabia de nuestra llegada?
- Yo, usted, el boss, la gente de la empresa de transporte, del hotel…
Lo interrumpió Marco:
- Pues sí, un montón, de hecho. Sin olvidarse que en un lugar como este, la mitad del departamento ya está enterada de nuestra llegada desde que aterrizamos.
- ¿Algo nuevo le contó su contacto? preguntó TripleH.
- Nácar. Solo confirmó lo que cuenta la prensa. El narco quiere abrir un camino por ahí, según él. Y los testimonios en la finca lo confirman.
- ¿Qué piensa hacer usted, seguir o no?
- Tengo otra cita con otro contacto a mediodía, a ver que cuenta y luego llamo a su boss y tomamos una decisión, ok?
- Usted dirá, Don Marco. ¿Quiere que lo acompañe en su cita?
- No, está bien. Se lo agradezco. Pinche espía, pensó.

Se tomó una ducha bien caliente y se cambio con ropa seca. Más una chumpa para el frio y disimular su P38. Si toma la decisión quedarse y que las cosas se ponen duro, hay que seguir el movimiento, no hay por dónde. Mientras llegue Víctor Rivera, puso la tele, CNN en ingles, así no se entiende y no puede ser fuente de otro dolor de ñola a pesar de que solo imágenes de desastres muestran. Intentó resumir la situación. ¿Quién tendrá interés a que se vaya de vuelta a la Capital hoy mismo? Si se valida la tesis de los narcos, ellos mismos. Pero no se valida. Entonces, cuatro posibilidades. Una es que el o los autores del doble asesinato no quieren que meta su pico en el asunto. Otra: ¡la policía quiere absolutamente que se cierre el caso y ya! Una tercera posibilidad sería que alguien quiere confirmar la falsa pista de los narcos para que no se meta a buscar por otros senderos.  Cuarto… no, son solo tres probabilidades. Entonces, primero, escuchar a Víctor Rivera; segundo, llamar al señor y cliente José Luis Gramajo López; tercero, tomar la decisión de quedarse o irse.
Mismo pequeño salón al fondo del corredor donde estaba poco antes con TripleH, nadie cambio la mesa o una de los sillones, mismo licuado de zapote, pero sin hielo, para variar, para que la vida no sea totalmente aburrida. Este Víctor Rivera lo tomó por sorpresa: su apariencia pero no solo, también el individuo. Marco se imaginaba otro chaparrito gordito morenito con bigotillo y llegó un alto, delgado, de oclayos claros, verde agua quizá, en ropa civil muy elegante, tacuche gris oscuro con camisa blanca y corbata azul. Bebida: agua mineral… Un tipo serio, pensó Marco. El señor Rivera no se presento como miembro de la policía sino de la Secretaria de Análisis Estratégico, la SAE, encargada de la seguridad de Estado.
- Por supuesto, nuestro encuentro es informal, avisó de entrada. Pascual me recomendó hablar con usted, que le podría ser útil.
- Se lo agradezco, respondió Marco. ¿Le contó de porque estoy aquí?
- Usted es investigador privado y lo contrató el propietario de la finca Las Lomas del Norte para elucidar el asesinato de su esposa y del administrador, no me dijo más.
- Según ese finquero y por lo que leí en la prensa, se trataría de los narcos pero Pascual me hizo entender que no. Estudiando los mapas antes de mi viaje aquí, había llegado a la misma conclusión.
- Usted debería trabajar con nosotros, se río Rivera ¡buen punto! Disculpe. Respondió a una llamada en su celular. Conversaba con un niño, parece.
- Perdón, las desventajas del oficio: papi esta a menudo de viaje…
- Entonces ¿según usted?
- Según yo, y no según donde trabajo, insistió.
- Entiendo perfectamente, aclaró Marco, es una opinión personal.
- Exactamente. Usted sabrá que esa región de Cobán fue uno de los centros del conflicto armado interno.
- Afirmativo, dijo Marco.
- Esa finca, en esos tiempos, era una base de abastecimiento para el Ejército Guerrillero de los Pelados, EGP ¿qué digo? de los Pobres, y no sé si sus trabajadores pero su administrador apoyaba claramente la lucha de esa gente.
- ¿Una suerte de impuesto revolucionario? preguntó Marco.
- En este caso, en realidad, no. El administrador, en un momento, se puso claramente del lado de la guerrilla. Cabe precisar que era un indígena k’ekchi’ y no un mestizo para entender lo que pasó luego. A principios de los años 80, el Ejercito afinó su capacidad a medir las necesidades en abastecimiento de la guerrilla, más que todo la comida. Le faltaba solo calcular la diferencia entre la producción y el consumo de una comunidad o con las ventas por una finca. Así que al lugar de desgastarse en combates esporádicos con el EGP, era más fácil cortarle sus fuentes de abastecimiento. A pesar de que eso significaba atacarse a poblaciones civiles.
- De ahí todas esas masacres…
- Entre otras razones, entre otras razones. Entonces, en junio 1982, no le podría decir el día exacto, elementos del Ejercito llegan en Las Lomas del Norte y matan a toda la gente.
- ¡¿Toda?! gritó Marco.
- Toda, hombres, mujeres, niños, ancianos. Según el Informe de la Iglesia católica, hubo más de un centenar de víctimas pero la Comisión de Esclarecimiento Histórico identificó más de 150.
- A partir de testimonios…
- Directo, ningún, porque no hubo ningún sobreviviente. A partir de los registros civiles y los testimonios de gente de comunidades cercanas.
Desde su silla, Marco se dio cuenta que TripleH estaba en la recepción, de pie cerca del mostrador, mirando por su lado. Se levantó y con un paso rápido para evitar que la gorrilla interrumpa en el salón, llegó pidiéndole disculpas, que estaba con un amigo y le propuso que se junten a la 1:00 para el almuerzo. Se dio cuenta que TripleH trataba ver con quien estaba pero desde donde estaba era imposible ver adentro del pequeño salón en la media penumbra. ¡Qué pesado! pensó Marco.


Regresó con Rivera quien lo preguntó:
- ¿Quién es?
- El cuire de mi cliente.
Rivera no hizo ningún comentario y retomó su historia:
- El punto es el siguiente: hace unos meses descubrieron que en los días anteriores a la masacre, estaba un ingeniero del INTA, Instituto de Transformación Agraria, acompañado de un asistente, haciendo medición de terrenos en la punta extrema de la finca, en los bosques del Norte. ¿Usted adivina quien lo descubrió?
- ¿El administrador?
- Exacto. Según lo poco que se sabe del tema, no logró identificar el ingeniero y su asistente pero supo que cuando estos dos bajaron a la finca, los militares todavía estaban ahí. Parece que el ingeniero tomó fotos y con toda lógica esos clichés tendrían que ser archivadas en el INTA de la Capital. Así que…
- Pero ya no existe el INTA, interrumpió Marco.
- El INTA, no, pero los archivos si están en un local de la zona 1 de la Capirucha donde las ratas festejan de día y de noche. El administrador intentó meter la mano sobre esas fotos, con la ayuda de…
- ¿La esposa? preguntó Marco.
- Exacto, ella misma. Lo más curioso es que hace apenas dos semanas, esa señora se presentó donde se podrían encontrar esos archivos preguntando.

Como que nunca llegó la primavera este año - 8