La Triple N (+c)


NEO porque suena asi como que de moda

NOVELA porque a la gente le encanta las historias

NEGRA porque si no te ries te queda solo llorar

chapina, ni mas ni menos

Como que nunca llegó la primavera este año - 23

Les contaron la leyenda de la fuente. Ni TripleH tampoco Marco eran casados, y no entraba el matrimonio en sus planes a mediano plazo, por lo cual se alejaron de ella para buscar un lugar en el mercado de Senahú donde tomar un refresco. A cabo de una semana entera en Las Lomas del Norte, Marco había sentido la imperativa necesidad gozar de la onda ruidosa, maloliente y agresiva de una aglomeración con su gente y sus perros gritando, sus camionetas y sus desagües al aire libre apestando, sus carros y sus rateros amenazando atropellar o asaltarlo a uno.
- Mire, Don Marco, aquí tienen licuados y cheves, le indicó TripleH.
- ¡Cómo no! comentó Marco. Una fría para mí y un licuado para usted… Usted maneja ¡yo no!
Estaba malhumorado porque la gorrilla no lo había dejado ir a Senahú solo. Por su seguridad, según le dijo, imagínese si le pasa algo, el boss me mata. Y logro que a TripleH también se la vaya la buena onda, burlándose de él mientras aspiraba con cara de asco una SevenUp tibia. Marco pidió limón y sal para acompañar su chela bien fría:
- ¡Que salive el soplón!, pensó Marco.

Estaban almorzando en el mismo lugar, Marco preguntándose si les alcanzaría el tiempo ir a visitar Panzos, cuando creo reconocer una pareja que acababa pasar frente él para ir a sentarse a otro comedor ubicado a unos cien metros. Le daban la espalda y no les distinguía bien por la fuerte luminosidad del sol de mediodía. Sin embargo, esas siluetas le sonaban familiares.
-  ¿Cómo va lo de la investigación? lo interrumpió TripleH en sus pensamientos.
- Nácar nuevo, me quedo unos días más en Las Lomas y regreso a la capirucha, le respondió. Pero se desdijo, solo para molestar ese lambiscón que cada día le caía peor: sin embargo…
- ¿Sin embargo? preguntó la gorrilla con cara de humeante.
- No me convence la tesis oficial.
- ¿En que está pensando, usted? insistió el pesado.
- En todo lo que paso en esa finca, respondió Marco mirando a TripleH con aire misterioso. Preocúpate, idiota, pensó.
- Ya sabemos lo que paso ¿no?
- Digo, lo que paso antes, por el pasado.
- ¿El pasado?
- Pues sí, el pasado, la guerra, hubo guerra ahí, fíjese, comentó Marco.
TripleH gruño algo pero Marco no le acordó más atención. Ahora se recordaba donde había encontrado esos dos que almorzaban a unos pasos de donde estaba el, fingiendo no reconocerlo.
-  ¡Qué chiripa!, pensó. Si lo es…

Durante todo el lonch, estuvo dándole vueltas al asunto. No se recordaba de cómo se llamaban esos dos inspectores pero si muy bien de que estaban en la investigación sobre el caso de este abogado de la Capital que había financiado su propia ejecución. Había sido una vergüenza para ellos porque las autoridades les usaron como fusibles para justificar su incompetencia. De hecho, fue una información que les dio Marco que permitió descubrir la maquinación. A pesar de que a veces se interrogaba el detective de si la explicación final explicó verdaderamente todo el asunto. Siempre pasa cuando se complica tanto una investigación, que ya no se puede confiar a cien por cien en las conclusiones y nunca desaparecerá definitivamente la duda.
-  ¿Será que son rencorosos estos? ¿O es que no tiene nácar que ver conmigo su presencia aquí?
No tenía claro si lo habían visto o no. Seguro que sí. Cual que sea la razón de su presencia en Senahú, no tenían interés en ignorarlo.
-  ¿Estarán aquí por el doble crimen en Las Lomas del Norte? se preguntó Marco.
Esa pregunta dejaba la puerta abierta a muchas especulaciones. Si estaban aquí para investigar el doble asesinato, se hubieran presentado en la finca. O tal vez acababan de llegar. Para no dejar nada de lado, venia otra pregunta más torcida pero había que imaginarse todas las posibilidades:
-  ¿Estaban aquí por él, porque precisamente está investigando sobre el caso? Tendría su lógica, pensó Marco. Hay una versión oficial, la retoma la prensa. Sin embargo, un particular, el finquero, contrata un detective privado. Entonces, si soy del Ministerio, me molesta, o me podría molestar que mañana alguien haga su gran declaración en la prensa que me equivoqué. ¡Que me equivoqué igual que en el caso del abogado, por supuesto! Es el motivo de que están aquí esos dos inspectores. Y si metió Gobernación otra vez la pata, van a utilizar los dos estúpidos de servicio como fusibles. ¡Otra vez! A lo mejor, ni les enviaron para investigar, solo para estar metidos de cerca o lejos con mi caso por si se necesita unos chivos expiatorios. ¿Ves, mi pequeño Marco, como la explicación la más complicada puede resultar ser la más sencilla?

Ahora había que entrar en acción. Ir a saludarlos, sería una estupidez, por si en realidad no lo vieron. Seguirles, otra estupidez, si se dan cuenta, voy a hacer el ridículo. Se le vino una idea genial, matando dos pájaros de un solo tiro:
-  TripleH ¿Usted ha visto la pareja sentada ahí?
- ¿Dónde?
- El comedor que se llama Ximena, con sillas verdes.
- Lo veo. ¿La pareja de espalda?
- Esa, me da una mano usted, creo que les conozco pero no estoy tan seguro, y no somos tan cuates como lo creen ellos. Necesito primero saber de sus caras.
- Está bien, Don Marco.
Se levanto la gorrilla para dar una vuelta alrededor de la pareja y regreso a la mesa:
- No son marido y esposa, ni cuates, tienen cara de profesionales, colegas.
- ¿No logró escuchar un poco?
- ¿Con esa bulla? Nada, y se río.
- ¿Qué le hace tanta gracia, TripleH?
- ¿Sabe qué? Estos dos, o trabajan en una funeraria o son policías en civil, respondió la gorrilla.
- ¡Mierda, tiene buen ojo, el pendejo! tengo que cuidarme, pensó Marco. No sé en que andan, la verdad, pero no me gustó como nos miraron cuando pasaron aquí, agregó.
- Si nos siguen, me hubiera dado cuenta, puede confiar, Don Marco.
- No lo dudo, no lo dudo, suspiró Marco. Mire, lo que vamos a hacer para verificar. Voy a pasear con el carro unas dos horas, digamos. Usted se queda aquí. A ver si me siguen. Si se quedan, usted se queda, si se van, usted les sigue ¿ok? Nos comunicamos con los celulares.
- 5 de 5, respondió TripleH.
- Bueno, me voy, dijo Marco. Su vida es como una película, este cabron, pensó.

Dio vuelta con el vehículo por los alrededores de Senahú. Se paró en la orilla de un camino, a la sombra de un roble, escuchando las noticias en la radio. Nada salió sobre su asunto. Cuando se despertó de su siesta, ya eran las 16:00. Averiguó por si TripleH lo había llamado mientras dormía. Nácar.
-  ¡No lo puedo creer, están sentados allá todavía!
Así era. No se habían movido ni de silla. Y TripleH ya estaba conversando con su sexta chela.
- Usted me va a tener que apoyar con mis viáticos, Don Marco, bromeó.
Paso otra hora aburrida, hasta que la gorrilla le diga a Marco que mejor regresar a Las Lomas antes de la noche. Al regreso, esa vez sí, fue Marco que manejó.

Informe de: Antena SGIC Senahú
Para: Subdirección SGIC Capital

Día 4:
1230: Salida de los 2 personales SGIC Capital del Hotel de Senahú.
1300: Se quedaron almorzando y tomando cervezas en la plaza del mercado de Senahú.
1820: Regresaron al Hotel de Senahú.

Informe de: Antena SGIC Senahú
Para: Subdirección SGIC Capital

Día 5:
1230: Salida de los 2 personales SGIC Capital del Hotel de Senahú.
1300: Se quedaron almorzando y tomando cervezas en la plaza del mercado de Senahú. En otro comedor estaban S1 y S2.
1415: S1 salió con el vehículo de marca Jeep placa P-208JDC. Destino no identificado S2 se quedo.
1635: S1 regresó al comedor.
1740: S1 y S2 salieron con el vehículo de marca Jeep placa P-208JDC dirección L2.
1755: Los 2 personales SGIC Capital regresaron al Hotel de Senahú.

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