La Triple N (+c)


NEO porque suena asi como que de moda

NOVELA porque a la gente le encanta las historias

NEGRA porque si no te ries te queda solo llorar

chapina, ni mas ni menos

Como que nunca llegó la primavera este año - 12

- Qué raro ¿no?
- Puchi sí, confirmó Martin, cuando llegaron a su oficina.
Entre el hacinamiento de escritorios, imposible confundirse: el escritorio de Carmen es él que no tiene nada encima, él de Martin es el que se parece a un basurero. Según sus colegas, es obvio que aquí hay uno que trabaja bastante mientras a saber que hace la otra. Carmen sabe que es broma pero cuando insisten demasiado en el tema, siempre comenta lo mismo:
- El escritorio, la computadora reflejan como uno está organizado, o no, en su propia ñola.
Si está presente en ese momento, Martin siempre responde lo mismo:
- El desorden aun es una forma de orden.
Por lo sorprendente que acababa de pasar con el Señor Subdirector o a causa de la presencia de los demás, cada uno volvió en silencio a sus expedientes en curso, escrutando en realidad el folder con misteriosamente titulado “Monja Blanca” entregado por la asistente del Sub. Más tarde, Carmen le pasó discretamente un chivo a Martin:
- En el parqueo, ai nos Chuck Norris al ratón.

-¿Quién empieza? pregunto Martin
- Dale tu, respondió Carmen.
Estaban los dos de pie, a la par del coche de la inspectora, con el pretexto de, poder por fin fumarse un cigarrito, por la prohibición hacerlo en el edificio.
- Bueno, se concentró el inspector. Según el expediente, sobre la base de los testimonios recogidos entre el personal de la finca, los narcos cometieron los dos asesinatos. Nadie rechaza esa interpretación, tampoco nosotros.
- Tan seguro eso que nadie investiga más salvo…
- Salvo el mismo finquero. Decide contratar un privado, lógico considerando que los servicios oficiales cerraron el caso por razones…
- Estratégicas en favor del bien de la Nación, digamos, se río Carmen.
- Bah. Lo que no sabemos es si lo hizo para confirmar la teoría que todos los demás comparten, o si él tiene otra versión.
- Exacto. Tendríamos que ver eso pero… pero…
- Pero, retomó Carmen, no es lo que nos pidió el Sub. Lo que quiere es que lo informamos sobre lo que hace y que logra este…
- Marco, se llama Marco, precisó Martin con uno tono sarcástico. Este sí que lo conocemos, es excelente y perseverante, el necio. Cuando nos vea, te apuesto que se va a burlar de nosotros.
- Marco, si, repitió Carmen con aire muy serio. Entonces es lo que vamos a hacer pues ¿no?
- Yo digo que sí, a puro tubo.
Silencio entre los dos. Se escucha la bullía del atasco en la calle vecina, cotidiana a la salida de los funcionarios.
- Y tenemos que reportar al Sub, directamente, sin pasar por la jerarquía… suspiro Martin.
- Si, estamos jodidos, suspiró Carmen.
- Bien jodidos, murmuró Martin con cara fatal.

Esperó la hora de la cena para informar a su esposa y sus dos hijos que tenía que salir temprano el día siguiente para Cobán. Así todos lo sabrán de una vez y Angélica no armaría un escándalo insinuando no se que sobre, como la llamaba ella, su colega. Tenían cuatro años trabajar en equipo con Carmen, habían pasado varios fines de semana en su casa familiar de Zacapa, ella misma venia regularmente a almorzar el sábado en la casa de ellos. Pero nadie no podía poner fin a los celos de la esposa del inspector, menos ella. A veces Martin lo apreciaba pensando que lo quería mucho. A veces ya no aguantaba las escenas a las 2:00 de la mañana y estaba arrepentido que esa mujer lo quería demasiado. En momentos de lucidez, se recordaba que los celos no tienen nada que ver con el amor y se ponía triste en cuanto a la inutilidad de ese sentimiento que más bien mataba al amor.
-¿Cuánto tiempo? preguntó Angélica.
- Hasta que se termine la investigación, respondió Martin, quien no se sorprendió del sobrecejo de su esposa.
A Marcelino y Alberto, los patojos, les encantó la idea. Papi iba a regresar de su viaje con regalos para los dos y un día podrán ir todos allá de vacaciones.
Lo peor para Martin fue la conversación en la cama, cuando trató explicar a Angélica de lo que se trataba. Pensando prever cualquier torpeza por intento de control matrimonial, le contó que reportaban directamente al Sub, diciéndole de aplatanarse. Angélica lo miró sin una palabra como que se confirmaban todas sus sospechas, apagó la lamparita de la mesilla de noche y dio brutalmente la vuelta.

Para Carmen, no hubo mayor problema. Vivía sola, no tenía ni perro ni gato, ni plantas verdes que regar una vez a la semana. Solo pasó a la farmacia comprar un paquete de tres condones, por si acaso. No tenia proyecto de gimnasia de cuarto con nadie, pero por si acaso. Tenía claro ser una mujer moderna, dueña de su cuerpo, que no proyectaba ser ama de casa con una marimba de güiros corriendo entre sus piernas. Sabía perfectamente que la mayoría de la gente no entiende lo que es prevención y consideran las mujeres que andan con condongos como putas. Prefiero ser una puta libre que una honorable señora encerrada en su casa siempre con pansa de yegua, pensaba sin tener duda sobre esa cuestión.

Como de costumbre, el chipichipi le daba y le redaba. Los inspectores Carmen Guzmán Cordón y Martin Tista Rodas tenían una gran desventaja: nunca habían puesto ni la punta de un pie en las Verapaces. Tomando en cuenta la discreción que exigía su misión, podía ser una ventaja que nadie les conozca. Sin embargo, una persona si les conocía muy bien, precisamente el sujeto que tenían que investigar. Entonces tenían dos desventajas. Suficiente para que lleguen en Cobán malhumorados. El chipichipi venia solo como la guinda en el pastel envenenado. El único aspecto positivo de esa escapada impuesta es que sus gastos dependían directamente de la oficina del Sub. Lo que subrayó la asistente de este con una ojeada complaciente cuando les dio los datos de una cuenta bancaria en Cobán a la cual pusieron sus firmas. Para cada retiro, tenían siempre que firmar los dos conjuntamente sino sería rechazado el cheque.
- Para asegurarse de que nuestro trabajo sea trabajo de equipo, ironizó Martin, con su sentido del humor habitual. Disimulando su descontento estar lejos de su familia.
Como todos los que habían puesto la nariz en los mapas de la región y de los corredores que usaba el narcotráfico para llevar su mercancía a México, se dieron cuenta:
-¡Puchis, no tienen nada que hacer por allá, estos!
- Obvio, pero te recuerdo que estamos aquí para investigar al investigador, nada más, le repitió Carmen.
No les fue difícil ubicar a este Marco: por la misma mañana que ellos llegaron, el había salido en helicóptero dirección Senahú.
- Tú crees que nosotros podríamos también…
- Olvídalo, dijo Carmen. Alquilamos un carro, y será más discreto. Si es que aquí alguien pueda movilizarse sin que lo sepan las chicharras.
- ¿Las? Veo que la Seño ha repasado su geografía antes de venir, se río Martin.
Alquilar un gallogallina fue de lo más fácil, teniendo la capacidad a pagar quinientos loros por día. Cuando salieron el día siguiente para Senahú, cada uno había cargado el vehículo con su obsesión personal: un montón de botellas de agua para la inspectora Guzmán Cordón y un montón de productos de protección contra el sol y los zancudos para el inspector Tista Rodas.

Informe de: Antena SGIC Cobán
Para: Subdirección SGIC Capital
Día 1:
1230: Llegaron 2 personales SGIC Capital en Cobán.
1400: Preguntaron sobre M. en la pista de aviación.
1620: Alquiler de un 4x4 marca Toyota placa P-152DDB.
Día 2:
0830: Salida de los 2 personales SGIC Capital con vehículo placa P-152DDB dirección Polochic.

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